viernes 19 de junio de 2009

“Que parezca una decisión democrática”

(viñeta de Pepe Carreiro en O Xornal, 12-VI-2009)

Ésta parece ser la instrucción que debió dar el Presidente de la Xunta, perdón, de la Junta de Galicia, Núñez Feijoo, a su Conselleiro, perdón, Consejero de Educación, Jesús Vázquez (no confundir con el presentador de televisión). Se trata de los planes del PP para retroceder en la política de normalización de la lengua gallega, derogando el decreto de uso del gallego en la enseñanza aprobado en 2007 por el Bipartito.


Decreto que al principio el PP apoyaba, hasta que el pasado Octubre "se cayeron del caballo" y "descubrieron" que el 50% de clases en gallego que antes apoyaban era una terrible imposición totalitaria de los nacionalistas. Durante la campaña el PP hizo mucha demagogia y dijo muchas tonterías a propósito del gallego, para evitar que los votos de los “¡¡¡serrompespaña!!!” se le escaparan a UPyDance. Este objetivo se consiguió, pero luego aparecieron los pseudobilingües de Jloria Lajo a pasar la factura y le recordaron a Núñez Feijoo que en campaña había prometido que consultaría a los padres sobre la lengua de la enseñanza.


El caso es que Núñez Feijoo prometió muchas cosas en campaña, de las que ya ha incumplido unas cuantas, y no baladíes. Pero en este asunto de la lengua tiene encima la mirada inquisitiva de sus jefes de Madrid, de FAES de las JONS, el ABC, El Mundo, la COPE y en general todo ese movimiento nacionalista español que desde hace unos años está empeñado en arrinconar o eliminar cualquier signo de la diversidad en el interior de España (también las lenguas, o más bien, especialmente las lenguas), por aquello de “¡¡¡¡¡ESPAÑA SE ROMPE!!!!!”. De hecho, desde que tomó posesión, Feijoo ha dedicado más esfuerzos contra el gallego que contra la crisis (para que luego diga Rajoy que esto de los “debates identitarios” no le importa a nadie y que hay que preocuparse de la crisis). Es lo que tiene el nacionalismo identitario y excluyente del que la derecha española (PP, UPyDance, la caverna mediática…) acusa a los demás, porque el nacionalismo es como los mocos, “son todos asquerosos menos los míos”.


Así que “veeenga, vamos a consultar a los padres, pues”, se debió decir Feijoo. “Que se encargue alguien de confianza, y que parezca un accidente”, debió instruir a sus colaboradores. Así que se han montado esta “consulta” a la que han vestido como un peazo de referéndum superdemocrático que te cagas. Naturalmente los fanboys del PP están extasiados, “mira qué guays y qué molones y qué superdemocráticos somos”, pero no hay que ser excesivamente perspicaz para darse cuenta de que se trata de una consulta con trampa y letra pequeña. En estos enlaces están los papelitos de las consultas, para Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Con un vistazo se pueden apreciar muchas cosas, y ninguna buena.



1º: Es una consulta parcial y restringida.


Se ha presentado como una consulta “para que los padres elijan en qué lengua quieren la educación de sus hijos”, pero no es así. En la pregunta se desliza con disimulo la expresión “asignaturas troncales”: es decir, sólo una parte de las asignaturas son sometidas a consulta, mientras que el resto queda al arbitrio de la Xunta, perdón, Junta.


Esto es tan “democrático” como si los votantes pudiéramos elegir a la mitad de los diputados del Parlamento y la otra mitad fuera designada a dedo por el presidente bananero de turno. Así cualquiera gobierna a gusto, y por supuesto “democráticamente”.



2º: Sólo se consulta contra el gallego.


Precisamente esa parte de las asignaturas que se someten a consulta son las que con el decreto actual se imparten (o deberían impartir, que esa es otra), en gallego. El resto, las que no se consultan, en principio se imparten en castellano, de lo que se deduce que las clases en castellano no son opinables, sólo las clases en gallego. Uno puede pedir que lo que se da en gallego se dé en castellano, pero no lo contrario.


Completando lo anterior, el decreto vigente (que no se cumple en la mayoría de los casos) establece que las no troncales (las que no se consultan) podrían impartirse en gallego en función de las necesidades y la situación sociolingüística de cada centro. Pero como he dicho en el punto 1º, esa parte del currículum queda fuera de la consulta para que la Xunta haga lo que le dé la gana (y ya nos olemos en qué sentido).


En fin, que los defensores del castellano y los defensores del gallego en la enseñanza somos iguales, pero unos más iguales que otros.



3º: Se presentan opciones engañosas y con un sesgo marcado.


Se ofrecen cinco posibles respuestas:


1ª: todo en gallego;
2ª: mayoría en gallego;
3ª: unas en gallego y otras en castellano;
4ª: mayoría en castellano; y
5ª: todo en castellano.

La clave del engaño es la tercera opción: situada en un “justo medio”, induce a creer que si quieres un reparto de lenguas equilibrado al 50% (lo que establecía el decreto que quieren derogar) debes escogerla.


Pero no es así: como ya indiqué en el punto 1º, sólo las asignaturas en gallego son sometidas a consulta: escoger la presunta “mitad y mitad” aquí significa realmente escoger una cuarta parte de gallego. Quien quiera mantener el reparto al 50% del decreto vigente debería escoger la opción “todo en gallego”.


Sin embargo, la encuesta se ha organizado para que se responda sin pensárselo demasiado (se ha presentado en un plazo corto, al final del curso, sin abrir un debate en condiciones e incluso intentando impedir a los profesores y sindicatos informar sobre ella – aunque Galicia Pilingui ha repartido folletos sin quejas del Conselleiro, perdón, Consejero). Teniendo en cuenta que se le ha dado un papel al niño en plan “llévale esto a tu padre y me lo traes cubierto, y no hagas preguntas”, y que los gallegos somos tan “gallegos”, se busca que los padres, respondiendo con prisas y sin información, elijan esa opción creyendo que están optando por un bilingüismo equilibrado.



4º: No existe una opción de “gallego y castellano por igual al 50%”… aunque se pretenda hacer creer que sí.


Pero es que además tampoco en el caso de la 3ª opción de marras, presuntamente ecuánime, estamos ante una opción “50/50”: la respuesta (“unas en gallego y otras en castellano”) es tan imprecisa, tan ambigua y tan omnicomprensiva (realmente engloba a la 2ª y la 4ª) que escogerla equivale a decir “hagan lo que quieran”. Contrasta con la rotundidad y la claridad de las opciones “TODO en gallego”, o “TODO en castellano”. Ésta dice “unas en gallego…” ¿“unas” CUÁNTAS? Pues las que la Xunta decida por su cuenta, claro. Luego podrán justificarse diciendo “eh, que nosotros nunca dijimos mitad y mitad”.


Un comentarista en O Xornal me contestaba a esta objeción que en Primaria no se puede pedir el 50% en cada idioma porque sólo hay 3 asignaturas troncales. Dejando a un lado el hecho de que estrictamente en Primaria NO hay asignaturas “troncales”, esto deja de manifiesto (aún más) que esa 3ª opción es un engaño, porque ciñéndose a que hay 3 asignaturas, se queda sin contenido: con la opción “todo en gallego” la relación gallego-castellano sería 3-0; con “todo en castellano”, 0-3; “mayoría gallego” es 2-1, y “mayoría castellano” es 1-2. ¿Qué más “resultados” puede haber? ¿Qué significa entonces “unas en gallego y otras en castellano”? Pues nada, “haced como queráis”, como he dicho.



5º: Sólo se pregunta a los padres de los alumnos del curso que termina.


Restringir la consulta a los padres del alumnado actual está vulnerando los derechos de aquellos que matricularán a sus hijos el año que viene o los siguientes. Paradójicamente, se pregunta a los padres de alumnos que este año han terminado sus estudios, pero no a los de los que los van a empezar el año próximo (que serán los directamente afectados), y no sólo a los que entran en el parvulario, sino a todos los que pasan de un ciclo a otro. En este sentido resulta gracioso que se “pondere” la consulta (a cada padre se le entrega un impreso por cada hijo), cosa que me parece hasta razonable, si no fuera porque al mismo tiempo se está excluyendo a muchos padres que ahora no tienen ninguno en el sistema pero lo(s) tendrán cuando el nuevo decreto se aplique.


Si en esta consulta se va a basar un decreto que regulará la enseñanza gallega para los próximos 16 años (según ha dicho el Conselleiro, perdón, Consejero), debería extenderse a toda la sociedad gallega, no sólo a los padres de los alumnos del curso 2008-2009. A menos, claro:


A) que la consulta no sea vinculante, sino “orientativa” (es decir, que al final la Xunta hará lo que quiera); Vázquez ha dicho que la opinión de los padres será “respetable”, que no es lo mismo que “respetada”; o


B) que todos los años se repita la consulta para “actualizar”, lo que someterá a nuestro sistema educativo a un baile y un meneo continuo (por no hablar de los 300.000 € largos que ha costado la broma: “austeridad” por un tubo, de esa que prometió Feijoo)



6º: No hay garantías ni control.


Las medidas anunciadas por el Conselleiro, perdón, Consejero, para “garantizar” la fiabilidad y la confidencialidad de las respuestas son de risa. Se resumen en que el director de cada centro meterá las encuestas cubiertas en un sobre cerrado y las mandará a la Consellería, perdón, Consejería, junto con una lista de qué padres de qué alumnos han respondido (y por eliminación, cuáles no). Ah, y tal vez un parte de chivatazos sobre quienes han osado criticar la consulta, vaya usted a saber para qué…


No hay ningún control externo en ninguna fase. El director puede tirar las encuestas a la basura y meter en el sobre las que quiera, incluso cubrirlas él. En la Xunta, perdón, Junta, pueden hacer lo mismo, si les apetece. El recuento lo harán como les dé la gana y publicarán el resultado que quieran (o no lo publicarán si no les apetece). Los impresos andan por ahí tirados e incluso los alumnos los cubren por su cuenta (“voy a poner todo en castellano porque así es una asignatura menos” – que vivan el rigor y la buena información).


En definitiva, que esta consulta es tan fiable y tan democrática como las típicas elecciones de república bananera, en las que invariablemente el pueblo agradecido expresa su apoyo masivo e inquebrantable al dicta… presidente de turno.



7º: Chapuzas varias.


Se plantean además un montón de interrogantes que revelan la tremenda chapuza y el nulo rigor de esta consulta: ¿qué pasa si el padre quiere escoger una cosa y la madre la otra? ¿quién prevalece? ¿a quién se le pregunta en el caso de padres separados? El que no tiene la custodia a fecha de la consulta ¿no puede opinar? Y ¿qué pasa con los alumnos que ya tienen casi 18 años, no deberían opinar también algo?


También tiene su gracia que pregunten a los padres por el idioma en el que prefieren que sus hijos hagan los exámenes. Si se supone que estos señores defienden la “libertad de idioma”, no tiene mucho sentido quejarse de que los profesores le “imponen” a los alumnos hacer los exámenes en una determinada lengua (vamos, en gallego – sólo se quejan de estas cosas los de siempre) y a continuación hacer que los padres tomen una decisión sobre ello, con lo que se pasa de una “imposición” a otra.


De hecho, aquí tenemos otro incómodo ejemplo de cómo esa “libertad de idioma” de los padres entra en conflicto con los derechos de los hijos. No es el único caso: permitir, como se pretende, que los padres puedan decidir que su hijo NO aprenda uno de los idiomas cooficiales cercena el derecho del niño a conocer los dos idiomas, y ese derecho está garantizado por las leyes


Si se va a permitir escoger el idioma para los exámenes, debería ser el alumno el que lo hiciera en cada ocasión, y no los padres, pues a fin de cuentas es él el que va a tener que responder y expresarse. Si la cosa le preocupa mucho escogerá lo que prefiera, y si no tiene complejos con la lengua, le dará igual hacerlo en gallego o castellano; o algunos días se levantará con ganas de usar una lengua y otros días otra (vamos, se trata de bilingüismo del de verdad, y no lo que vende Galicia Pilingui).


Y me llama la atención una pregunta un pelín absurda: tras preguntar por la lengua de las clases, a continuación preguntan por el idioma de los libros de texto y otros materiales. ¿Acaso tiene algún interés dar una asignatura en un idioma con libros en el otro? ¿Alguien va a elegir así? Es de suponer que, en esta encuesta, el que escoja clases en castellano escogerá también libros en castellano, y el que las escoja en gallego escogerá los libros en gallego, y lo mismo con todas las opciones, por lo que la pregunta es superflua.


Esta pregunta me parece que tiene muy poco que ver con la pedagogía, y sí mucho con una de las monsergas favoritas de Jloria Lajo y sus mariachis, que exigían que sus hijos tuvieran libros en castellano incluso para las asignaturas impartidas en gallego. La verdadera pregunta que debían tener en mente cuando la redactaron es “¿quiere usted que su hijo use libros y material en el idioma que a usted le dé la gana, al margen del idioma de la asignaturas y de lo que esto pueda entorpecer los estudios de su hijo?



En definitiva, que todo esto es un paripé improvisado para disfrazar de “decisión democrática” lo que no es sino una decisión ya tomada por el gobierno. A Feijoo le han ido los de Galicia Pilingui a reclamar “¿qué hay de lo nuestro?” y ha tenido que montar esto para salir del paso: una encuesta chapucera, engañosa, injusta y sin ninguna fiabilidad, cuyas preguntas parecen haber sido dictadas por Jloria Lajo (especialmente las de los idiomas de los libros y los exámenes).


Me hacen reír los que se regocijan diciendo “qué bien, por fin nos escuchan a los padres”, porque tal como se ha planteado, esta encuesta en una completa tomadura de pelo: deja a la Consellería, perdón, Consejería, margen de maniobra de sobra para hacer lo que le dé la gana y encima quedar bien. En fin, que sí, que “escuchan” a esos padres tan preocupados; luego a ver si se les hace caso.


Afortunadamente han sido muchos (y he de reconocer con alegría que más de los que yo esperaba) los que se han dado cuenta de que esto es un paripé y de que el PP pretende emplear a los padres como coartada para cumplir los deseos de un grupo minoritario y extremista. La mayoría de los padres veían los pataleos de Galicia Pilingui con indiferencia, porque mal que le pese a Jloria Lajo la mayoría de los gallegos no compartimos sus prejuicios lingüísticos ni sus complejos. Pero con esto de la encuesta se ha pretendido envolverlos a todos en una guerra que no es la suya.


El resultado se ajustará como anillo al dedo a los deseos del Conselleiro/Consejero (¿alguien espera otra cosa?), y Feijoo hará el decreto que le dé la gana, con el aplauso de la COPE y los pseudobilingües, mientras Rajoy le pasa la mano por el lomo. Todo el mundo lo sabe, pero la sensación que ha dejado este chanchullo no es buena porque se les ha visto demasiado el plumero: ha habido protestas de ANPAs, de sindicatos de la enseñanza, de claustros, de padres, de profesores, de universidades, de profesionales que desmienten eso de que “el gallego no sirve para nada...


Veo muy probable que la generalizada indiferencia ante esta “guerra de lenguas” importada a Galicia comience a transformarse en una reacción contra la prepotencia y la manipulación de Galicia Pilingui. Bienvenido sea.

sábado 25 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (III): comentarios blasfemos sobre el voto emigrante

Un magro consuelo para los socialistas (y “consuelo de tontos”, de algún modo) en la resaca del 1 de Marzo fue el hecho de que el voto de los emigrantes arrebatara un escaño del PP y se lo diera al PSOE. Núñez Feijoo pasaba así, una semana después, de una holgada ventaja de 3 escaños sobre PSOE+BNG a una mayoría absoluta ajustada.

El resultado en la práctica de ese cambio está entre insignificante y nulo (mayoría absoluta a fin de cuentas), pero debemos plantearnos algo: ¿y si la noche del 1 de Marzo el PP hubiera obtenido 38 escaños en lugar de 39? Nos encontraríamos con que una semana después de celebrar la victoria y el cambio de gobierno les hubiera caído un jarro de agua fría y hubieran vuelto a la oposición. El escándalo no tendría precedentes, al margen de quién ganara o quién perdiera: que los gallegos de Galicia hubieran elegido al PP con mayoría absoluta y que unas sacas de correo de allende los mares torcieran la voluntad de los electores de Galicia. Eso no puede ser aceptable.

(quién me iba a decir que iba a estar aquí defendiendo los intereses del PP – claro que hace 4 años esos intereses eran opuestos, y el PP pretendía salvar la mayoría absoluta perdida en Galicia con los votos de los emigrantes – esa gente es así)

No me peguen muy fuerte, señores políticos

Y es que con esto del voto de los emigrantes hay cosas que no entiendo: que unos tíos que llevan décadas en el extranjero puedan tener esa capacidad de decidir unas elecciones (recordemos que en Galicia el censo CERA es cerca de una octava parte del total), votando de una manera muy poco fiable (cuestionada desde hace años son haberle dado una solución)… y que encima todos los políticos los traigan en palmitas. Hay gente votando que no ha puesto nunca los pies en Galicia, pero que cuando hay elecciones reciben visitas de políticos (de TODOS los partidos), que les montan un fiestorro, les llevan unas empanadas y unos gaiteiros y les hacen una queimada, y votos baratos pa’la saca. Total, mira qué bien les tratan a cambio de rellenar unos papelitos y escoger una papeleta. Pocos pubs son tan generosos con las horas felices y las segundas copas gratis.

Lo del voto emigrante de Galicia es UNA PUTA VERGÜENZA, y da igual a quién beneficie, sea PP, PSOE o el Cristo que lo fundó (ese escaño 25 del PSOE me importa más bien poco). Un señor que se fue de Galicia hace 40 años volviendo sólo una semana de vacaciones cada 2 ó 3 años tiene más poder de decisión que uno que, después de estar en Galicia toda su vida, se fue el año pasado a Madrid, Barcelona o Canarias, y se plantea volver en un par de años. Da igual que haya nacido, vivido, estudiado, trabajado, tributado y sufrido a los gobernantes en Galicia toda su puta vida: los hijos del primero, nacidos en América o Suiza y que nunca han pisado Galicia, pueden tener más poder de decisión que él.

He leído que el censo de presuntos gallegos en Argentina ha seguido creciendo desde hace años. Será por las masas de gallegos que siguen emigrando para allá, no te jode… Con esto de ampliar la nacionalidad a nietos y biznietos estamos llenando el censo de tíos que de Galicia sólo saben que es “una zona de España” de la que vino su abuelo hace muchos años, y poco más.

Aquí hay una avería que ningún partido está dispuesto a arreglar, porque no les conviene y porque el que se atreva a plantear esto en público será azotado, arrastrado por las calles y crucificado para escarnio público. Mis opiniones heréticas sobre el voto emigrante me harían ganar la acusación de ser un enemigo de la democracia que quiere arrebatar sus derechos a los hijos de Galicia en el exterior. Pero me consta que mucha gente en mi entorno opina lo mismo, aunque nadie se atreve a plantearlo en los medios de comunicación, y mucho menos en el Parlamento (el político que lo haga se estará suicidando políticamente). La cuestión es tan impopular y se presta a tanta demagogia que posiblemente nunca se plantee, pero no sería extraño que un día no muy lejano suceda lo que planteé antes (si no ha sucedido ya): que el voto exterior dé la vuelta a la tortilla, bien en unas autonómicas o bien en algún municipio (algunos tienen más gente censada en el extranjero que en el propio municipio). Entonces habrá que aguantarse.

Me parece muy bien y estoy a favor de que se reconozcan derechos a los emigrantes y sus descendientes… pero no el de votar, al menos pasado cierto tiempo. ¿Acaso si me voy a Madrid y me quedo 10 años tengo derecho a elegir al presidente de la Xunta o al alcalde de Ourense? Mi idea es que el que lleve más de X años fuera de Galicia (5, 8, 10 si me apuran), pierda su derecho al voto, y ya está (y lo mismo si se van a Buenos Aires que a Madrid). No digo que pierdan la nacionalidad (ni sus hijos); y si les da por regresar que tengan todos los derechos automáticamente (aunque no sé si tal cosa tendría fácil encaje jurídico). Pero mientras no vivan aquí, no deberían poder decidir el gobierno que va a gobernar a los que SÍ viven.

Mientras nadie (nadie con capacidad para impulsar ese debate) tenga suficiente audacia para cambiar esto, seguiremos dependiendo de las sacas de correo para saber si a quién hemos elegido, y seguirán apareciendo señoras que nacieron en el siglo XIX y que no se pierden ninguna votación. De momento "se va a estudiar" (ya se sabe que lo mejor para que un tema no se resuelva nunca es nombrar una comisión que lo estudie) , mientras que la gran preocupación se queda en poner urnas en los consulados y montar guateques en Buenos Aires.

jueves 23 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (II): ¿Y "Galicia Bilingüe"?

¿Y “Galicia Bilingüe”?

Un asunto que personalmente me tiene preocupado es esta especie de cruzada demencial contra la lengua gallega que ha surgido últimamente y de la que ya hablé largo y tendido en su momento. Durante la campaña el PP se apuntó a ella, diciendo que con el Bipartito el castellano “estaba perseguido” y que el gallego “se imponía a la fuerza”. Ahora, el PP ha ganado y el maligno Bipartito devoraniños castellanohablantes ha sido enviado a la oposición. ¿Ha alcanzado sus objetivos “Galicia Bilingüe”? (“Galicia Pilingui” he visto escrito por ahí) ¿Podrán los preocupados padres castellanohablantes impedir que sus indefensos hijos reciban esas espeluznantes clases en gallego, más allá, si acaso, de un par de horas semanales para que “les suene”?

Sobre este asunto Núñez Feijoo ha mantenido un discurso errático: continuamente apela a la “libertad lingüística”, pero cuando le preguntan si se refiere a lo que “Galicia Pilingui” (me lo quedo) entiende por “libertad lingüística” (“apartheid” escolar, que en la práctica y a la larga lleva a una división de la sociedad en dos comunidades monolingües…) dice que no, que él se refiere “a otra cosa”. Aunque nadie sabe muy bien a qué.

Las palabras “libertad” y “derechos” son muy bonitas y visten mucho cualquier reivindicación, incluso las más absurdas e injustificadas: si te opones a ellas, pueden responderte que estás en contra de la “libertad” (así, en genérico) y que eres muy malo malísimo (a mí ya me lo han dicho alguna vez). Pero ni aún así los “pseudobilingües” consiguen que sus prejuicios y sus fobias pasen por “libertades y derechos”.

¿“Derechos lingüísticos”? No está claro de cómo es eso en la teoría, pero en la práctica lo que plantea “Galicia Bilingüe” es un “derecho a la ignorancia”: reclaman una especie de derecho a que sus hijos NO aprendan una lengua, y a negarse a que les den clases en gallego. Claro que esto tiene un encaje peliagudo con la gran ambición de Feijoo, el “trilingüismo”: gallego, castellano e inglés. El objetivo de Feijoo es que se llegue a impartir un tercio de las clases en inglés. ¿Podremos, como hace “Galicia Bilingüe”, negarnos a que nuestros hijos reciban esas asignaturas en inglés, alegando que eso les causa “traumas psicológicos” a los niños y perjudica su rendimiento académico? (eso es lo que alegan contra las clases en gallego) ¿O es que los “derechos lingüísticos” sólo valen para invocarlos CONTRA el gallego?

¿“Libertad de idioma”? Pretenden que los padres tengan que escoger entre que sus hijos den clase en gallego O clase en castellano, y que según esta elección vayan a clases separadas. En la práctica hablamos de una “libertad para excluir”, porque con ello se impone un falso dilema y se obliga a escoger entre ambas lenguas. ¿Y si quiero que mis hijos estudien ambas lenguas al 50%? ¿Y si quiero un reparto de 60/40, ó de 25/75? ¿Qué hay de mi “libertad de idioma”? Algunos pseudobilingües reclaman un sistema de itinerarios como el vasco, pero… ¿hay alguna sociedad más dividida, por una brecha entre nacionalistas y no nacionalistas, que la vasca? ¿Hay en España un lugar donde las lenguas estén más politizadas que en Euskadi? Y me pregunto: ¿acaso ese sistema de modelos educativos separados por lenguas no tendrá algo que ver con ello? ¿Es eso lo que quieren para Galicia? Ese sistema de itinerarios separados por lenguas es un fracaso de la sociedad que de ninguna manera quiero para mi tierra.

En fin, que no me voy a extender mucho más sobre lo que pienso de las tesis de “Galicia Bilingüe”, pues ya escribí mucho en el post específico (y en sus comentarios). En un país con dos lenguas como Galicia el sistema educativo tiene que garantizar el dominio y la soltura en el empleo de ambas. Estudiar una de ellas con dos horas semanales como si fuera latín o francés, o directamente prescindir de ella, por el capricho de unos padres con prejuicios, es sencillamente un despropósito. Y exigirlo apelando a la “libertad lingüística” tiene el mismo fundamento que reclamar el derecho a conducir por la izquierda, en nombre de la “libertad de circulación” – y además reclamar una red de carreteras aparte.

Pero volviendo a la cuestión, ¿va a conseguir “Galicia Bilingüe” su red de carreteras aparte?

¿Ha ganado…?

“Galicia Bilingüe” lleva dando por saco con sus majaderías desde el Decreto de Normalización del Gallego en la Enseñanza de 2007, pero el PP (al menos el PP de Galicia) les ignoró porque veían claramente que eran unos colgaos… hasta que se acercaron las elecciones.

No es extraño: el caso es que el PP de Galicia realmente está a favor de la normalización. Sí, lo sé: con menos entusiasmo que los nacionalistas, vale; tal vez a regañadientes, de acuerdo, pero a favor a fin de cuentas. No podía ser de otra manera, pues la inmensa mayoría de votantes y militantes del PP gallego son gallegohablantes de toda la vida y muchos de ellos provienen de fuerzas de centro-derecha galleguista absorbidas por el PP (Coalición Galega, Centristas de Galicia… – por eso en Galicia no hay partidos nacionalistas conservadores tipo CiU). La normalización del gallego no es un invento del Bipartito: desde hace casi 30 años los gobiernos del PP en la Xunta (con Albor y con Fraga) han tomado y mantenido medidas por la enseñanza y normalización del gallego, que siempre han contado con el apoyo unánime de las fuerzas parlamentarias: desde la Ley de Normalización Lingüística del 83, hasta el Plan de Normalización de 2004, votado a favor por, entre otros, Alberto Núñez Feijoo (21 de Septiembre de 2004)

(por cierto: de lo anterior se puede deducir la insignificancia de los gallegófobos tipo Gloria Lago y su grupo en la sociedad gallega. Si esta gente ha alcanzado algún eco es por la pasta que manejan y el apoyo recibido del nacionalismo español “Españaserrompe!!!” promovido por ciertos medios madrileños – vamos, la COPE, El Mundo, Telemadrid… medios que llegaron incluso a atacar a Feijoo y al PP gallego por “romper España”)

Sólo fue en Octubre del año pasado cuando Núñez Feijoo decidió romper el consenso sobre la normalización del gallego y acercarse a “Galicia Bilingüe”. ¿Por qué lo hizo? Pues seguramente lo hizo aconsejado desde Génova, para seguir con la estrategia pepesuna de “España se rompe”, para tener algo con lo que montar follón contra el Bipartito (a falta de nada mejor) y sobre todo (creo) para frenar una posible fuga de votos hacia UPyDance. Incluso se puede dar una fecha exacta al giro de Feijoo: el 9 de Octubre de 2008 el PP votó a favor de las medidas de política lingüística de la Xunta Bipartita (entre otras cosillas, jejeje…), como se puede comprobar aquí (contado con gran ira por Libelo Digital). Y 15 días después, alegando noséqué polladas de procedimiento, el PP se desdijo y votó en contra, pero sólo porque “no nos han llamado para negociar el texto final”, aun cuando estaban de acuerdo con el contenido (aquí lo cuenta también Libelo Digital).

Pero aún así Feijoo se mantuvo ambiguo: cuando “Galicia Bilingüe” convocó aquella manifestación en Santiago (*) (que digan lo que digan fue un fracaso de asistencia, comparada con otras manifas en la misma ciudad, y aun trayendo autobuses de fuera de Galicia) el PP se sumó con la boca pequeña: sus representantes no acudieron en nombre del partido, sino “a título individual”. Miren si el apoyo fue tibio, que hasta por ello echaban pestes de Feijoo nada menos que Jomeini Losantos y Luis Herrero (el eurodiputado de la COPE elegido en las listas del PP en 2004), conspicuos representantes de los “defensores de la unidad de España” que tanto bombo dan a los pseudobilingües.

Núñez Feijoo fue listo: consiguió los votos y el apoyo de los pseudobilingües (y sobre todo el de los medios que les respaldaban, que era lo importante – el sector más radical de la derecha estaba esperando que Feijoo se la pegara para lanzar su ataque final a Rajoy); pero no se comprometió con ellos a nada. El precio a pagar fue meterse en un berenjenal a cuenta de la lengua del que ahora tiene que salir... pero eso no va a ser difícil.

¿… o ha perdido?

Que sí, que Feijoo prometió en campaña que derogaría el “Decreto del Gallego”… pero es que Feijoo ha prometido muchas cosas. Basta con echar un ojo a su programa electoral (hacia la página 304). Lo que el PP llevaba en su programa viene a coincidir con lo que ya ha anunciado Feijoo: que el reparto de clases entre castellano y gallego será paritario, al 50%, y que en los niveles infantiles (3 a 6 añitos) se consultará a los padres la lengua a emplear, en una especie de referéndum en cada clase.

Lo curioso de esto es que ambas cosas ya estaban contempladas en el decreto que Feijoo va a derogar: lo del 50% en el artículo 6º y lo del “referéndum” entre los padres en el artículo 7º. Otras cosas que escandalizaban tanto a los "defensores de la libertad" (las comunicaciones oficiales internas en gallego, los equipos de normalización o los requisitos para el profesorado) son cosas que de un modo u otro ya existían antes del Bipartito, y seguramente seguirán (quizás con algún cambio de nombre), porque no creo que Feijoo se cargue todo lo hecho por Fraga (de hecho, tendría que derogar leyes firmadas por Don Manuel). Y por “imposición del gallego y exclusión del castellano” no me viene nada. No habrá nada nuevo: Feijoo, simplemente, va a “acabar” con aquellos “abusos” del Bipartito que nunca existieron, porque no eran más que patrañas inventadas para la campaña. Y es que derrotar a los muñecos de paja que tú mismo te inventas está chupado.

En definitiva, que todo va a seguir igual y el cambio del Bipartito al PP, en política lingüística, será mínimo (como en su momento fue el cambio del PP al Bipartito, y es que de hecho es difícil hablar de “cambios” en este terreno). Queda la posibilidad de que Feijoo incumpla su programa, pero en este caso lo más probable, lógico, útil y barato es cumplirlo; no hacerlo costaría un huevo y desarmaría todo el sistema educativo gallego. Y sin necesidad: las polladas de “quiero estudiar en castellano, aldeanos de mierdaapenas las apoya un 20% de los votantes del PP, y aunque se llamen Corina Porro o Alfonso Rueda siguen siendo una minoría muy minoritaria.

De aquí salen dos noticias, una mala y otra buena: la mala es que se confirma que Feijoo ha mentido y manipulado sobre la “imposición del gallego” por parte del Bipartito y sus propuestas al respecto, porque de hecho nada diferencia su programa de lo hecho por PSOE y BNG (pero bueno, mentir y manipular es la marca de la casa). La buena es que el consenso en torno a la política lingüística se podrá recuperar fácilmente: Feijoo derogará el decreto de 2007 y a continuación aprobará su decreto, clavadito al anterior (cambiarán alguna coma y meterán varios sinónimos para que no cante demasiado, claro). Derogar pa ná es tontería, pero cuando uno ha hecho tanta demagogia con el asunto queda feo desdecirse y algún apaño hay que hacer.

Sic transit Gloria mundi

Hay una tercera noticia, no mala ni buena, sino mejor: los UPeyDeiros y “Galicia Pilingui” se van a comer los mocos. De clases separadas, nanay: Gloria Lago, esa atribulada madre desvelada por proteger a sus pobres hijitos de la “agresión” de esa lengua brutal y primitiva de aldeanos analfabetos llamada “gallego” (ella no pudo salvarse, pero luchará por que sus hijos sí)… lo lleva claro. ¿Ha sido bueno para los pseudobilingües que ganara Feijoo? Si hubiera ganado el Bipartito, podrían seguir con el raca-raca y seguir chupando del bote; si a Feijoo le faltaran escaños para la mayoría absoluta y se los pudieran prestar los hipotéticos diputados UPeyDeiros, podrían tener opciones para su proyecto lingüístico-educativo. Pero, ¡ay! no ha habido suerte: Feijoo ha ganado él solito, y el Club de Fans de Rosa d’Ejjjpaña ha obtenido un demoledor 1,41% de los votos (qué penita pena).

Por supuesto protestarán, patalearán, dirán que Feijoo les ha traicionado… pero deberán afrontar su drama: ya no son útiles. A Gloria Lago se le va a acabar lo de chupar cámara, y no sé si ella lo sabe. Muchos pseudobilingües deben ser perfectamente conscientes de que la verdadera y única razón de ser de todo su movimiento era la agitación política, la propaganda y el desgaste del Bipartito: y muerto el perro bipartito, se acabó la rabia pseudobilingüe. Seguramente un grupo de irreductibles se echará al monte para seguir la guerra por su cuenta, pero no pasarán de ser cuatro colgaos. Lo que eran en la época de Fraga, cuando ya en 1996 advertían de que los niños gallegos ya no sabían castellano. Pero que no desesperen: en un futuro, el PP dejará la Xunta (antes o después), y puedo asegurar que el movimiento “por la libertad de idioma” resurgirá cual ave fénix, con la nueva fuerza que la derecha crispadora le dé.

En fin: que ha ganado el PP y Núñez Feijoo será Presidente de la Xunta, pero como dijo otro ilustre gallego (un tal Franco) “no hay mal que por bien no venga”. El consenso por la normalización del gallego será restaurado, a Gloria Lago le cortarán los micrófonos (y los fondos) y “Galicia Bilingüe” tendrá que vender el autobús y comprarse un taxi. Un taxi Citroën, supongo.

(continuará)


(*) Apéndice: sobre la Manifestación de "Galicia Pilingui" del 8 de Febrero en Santiago

A propósito de aquella manifestación de “Galicia Bilingüe” en Santiago “por la libertad de idioma”… ¿os acordáis de aquel “honrado ciudadano agredido por las bárbaras hordas batasunas gallegas”? Aquel vejete al que le hincharon un ojo, sí, aquél, que decía que él no se había peleado, que fueron los otros los que le agredieron. Todos los medios bienpensantes lo sacaron en portada y prime time para que se viera lo malvados que somos los que defendemos el gallego y lo perseguidos y martirizados que están los que hablan castellano (y eso que a mí nunca me ha pasado nada).

Bueno, pues en esta página de A Nosa Terra hay un interesante vídeo (no he podido incrustarlo aquí) en el que se ve muy claramente (a partir del segundo 31) cómo es precisamente ese señor el que intenta agredir a los otros (siendo contenido por la Policía), y finalmente se escabulle de la Policía e inicia la pelea (segundo 51), aunque su víctima se defiende mejor que él y sale perdiendo.

Yo no me peleé, soy un abuelo de 60 años”, lloriqueaba después ante la prensa, el gilipollas. Ése es el “mártir” de “Galicia Pilingui”, los UPeyDeiros y la PPrensa del Movimiento. Que se sepa.

martes 21 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (I)

Bien, tras otro largo parón bloguero, vuelvo aquí para actualizar esto un poco. A veces da pereza, la verdad: como decía Albert Monteys en el suyo, a menudo uno se ve obligado a escoger entre duras disyuntivas: ¿me voy al cine o actualizo el blog? ¿me marcho de viaje o actualizo el blog? ¿me toco los cojones o actualizo el blog? En mi caso, lo de actualizar el blog siempre pierde: o cojo un post con muchas ganas, o nada. No sé si como bloguero seré bueno o malo (o peor), pero desde luego vago lo soy un rato.

Antes de continuar con mis paridas es casi obligado que hable algo de los resultados de las elecciones gallegas, ya que hablé de ello antes del 1 de Marzo. Ya sé que han pasado siete semanas, pero como el nuevo Presidente de la Xunta acaba de tomar posesión creo que es buen momento (ya que durante esas siete semanas me he estado tocando los cojones en lo que a bloguear se refiere). Lo que viene a continuación es un refritillo postelectoral de mis comentarios, en las semanas posteriores a las elecciones, en Escolar.net y alguno en Xornal.com. El resultado es un “texto refundido” algo chapucero, adobado con alguna cosilla que he copiado miserablemente de otros o que se me ha ocurrido ahora sobre la marcha.

Para evitar esos post kilométricos que siempre me salen voy a dividirlo en varias partes, que iré publicando a lo largo de esta semana. Debería haberlos ido publicando a lo largo de las últimas semanas, pero es que entre actualizar el blog y tocarme los cojones…

La mierda de campaña de la izquierda y la basura de campaña de la derecha

(a una pregunta sobre el asunto del Audi de Touriño o el coste de sus sillones):
Creo que deberíamos parar de hablar de esto
Alberto Núñez Feijoo, tras ganar unas elecciones hablando de esto.

Pocos días después del 1 de Marzo preguntaban en la SER a un periodista de ABC si le parecía bien esta declaración de Feijoo. El plumilla abecedario, coherente con su línea, respondió que sí, que le parecía bien cerrar el tema. Que tocaba darle un margen de confianza al nuevo Gobierno y hablar sobre sus logros y fracasos en la tarea de gobernante.

Viniendo del ABC esa respuesta tiene mucha guasa: el ABC no se pasó la campaña hablando precisamente de “los logros y fracasos en la tarea de gobernante” de Touriño, qué va. Podían haber hablado, entre otras cosas, de la protección de la costa frente a la especulación, los libros de texto gratis, el crecimiento de la economía gallega sobre la media y el aumento del paro bajo la media como logros, y su descontrol del lado nacionalista del gabinete, el follón del concurso eólico y los retrasos en obras como fracasos. Pero no. El ABC fue uno de los medios que con más entusiasmo y dedicación centró la campaña en el coche, las sillas o el despacho de Touriño (no voy a perder el tiempo recordando los infundios del ABC y refutándolos, simplemente remito a vuesas mercedes a este gran artículo de Ciencias y Cosas, y a este comentario de su autor Andrés Rodríguez en lo de Escolar, que lo resume).

Y la prensa supuestamente progresista no actuó mejor, sino al contrario. A El País y otros medios de PRISA sólo les interesaba hablar de Obama y de Penélope Cruz, y cuando trataban la campaña gallega, lo hacían a remolque de la agenda marcada por los medios de derechas. Por no perder el paso se hicieron eco de todos y cada uno de los bulos lanzados por el ABC, sin ocuparse de desmontarlos como merecían (y no era difícil hacerlo). Lo llevo diciendo hace tiempo: en su nueva política de equidistancia papanatas, El País considera que responder es “rebajarse al juego sucio”. Ha renunciado a denunciar las malas artes y engaños de la derecha y a fiscalizar sus promesas, porque desde que son un “periódico global en español” se creen por encima de esas minucias. Ellos a hablar de Obama y de los Oscars. Y luego se preguntarán por qué bajan las ventas

Touriño subido en un pedestal… para recibir tomatazos

Pero no fueron los únicos: por decirlo rápidamente, Touriño palmó por ingenuo y pretender hacer una campaña “de buen rollo” cuando desde el otro lado tiraban con obuses: “no vamos a rebajarnos a ese nivel” era su consigna de campaña. Desde un pedestal de “dignidad” renunció a mancharse las manos y permitió que los PPedrOjetes de la vida dominaran la información y el cotarro. Por ir de “dignos” te acaban comiendo, y para demostrarlo ahí está Touriño con su “siguiente pregunta”: creía transmitir un mensaje de seriedad, y transmitió uno de arrogancia. Sólo después de haber sido derrotado reaccionó como debería haber hecho, pero como decimos en Galicia, “tarde piaches!”.

Se supone que Touriño pensaba que la gente se iba a informar bien (no, desde luego, gracias a los medios presuntamente “progresistas”) y no iba a prestar atención a esa clase de mensajes. Y la cagó espectacularmente (aunque la negativa de Feijoo a debatir también contribuyó lo suyo): puedo atestiguar que todas y cada una de las conversaciones sobre la campaña a las que asistí estuvieron monopolizadas por esas chorradas del coche de éste, el despacho de aquél, el chalet del otro… Es asombrosa la falta de sintonía entre Touriño (y su equipo, y el del PSOE, dicho sea de paso) con lo que se suele llamar “el sentir de la calle”. En el país en el que triunfan “Aquí hay tomate” y “Salsa Rosa”, Touriño hizo una campaña para los que sólo ven los documentales de La 2. Y he ahí el resultado.

Pero ¿tan nefastos fueron?

Hay algún análisis interesante del día después de las elecciones, como éste de Suso de Toro con el que coincido en líneas generales. En la Galicia del Bipartito ha habido demasiada foto de Quintana inaugurando cosas y llenándolo todo de carteles de “Vicepresidencia” y Touriño ha actuado como una especie de Reina Madre de la Xunta. Ahora bien: me parece un poco raro que ahora de golpe tooodo el mundo vea con tanto claridad los grandes errores del bipartito. Lo que pasa es que a la luz de la derrota, lo que antes eran “ciertos defectillos” ahora se han convertido en “cagadas monumentales y estúpidas”.

Extrapoladas a unas Elecciones Autonómicas, tanto las Municipales de 2007 como las Generales de 2008 (poco menos de un año antes de las autonómicas) habrían dado una reedición del Bipartito, con incluso una bajada del PP. El Bipartito no era tan incompetente, despilfarrador, desunido y arrogante como se lo ha querido pintar y su gestión era bastante buena. Pero desde entonces ha caído sobre nosotros la crisis, y las crisis siempre desgastan al que manda, sea quien sea y haga lo que haga. En mi opinión aquí lo que más ha pesado en las elecciones ha sido la crisis, aunque, hay que decirlo, en Galicia ha golpeado menos: más crecimiento económico en su momento y menos subida del paro después.

Pero esa crisis (menor que la media), convenientemente explotada, ha difundido una sensación de pánico injustificada (Galicia no vive del ladrillo como otros lugares de España), lo que unido a la campaña de insidias de la derecha, y combinado con la pésima campaña de Touriño (dejando pasar todas las calumnias desde lo alto de un pedestal aristocrático), ha generado una ola de desencanto que ha apeado al bipartito, haciendo que sus votantes se decantaran por opciones minoritarias, a modo de “voto de protesta” (para mucha gente el Bipartito defraudó por quedarse corto – yo, por ejemplo, hubiera preferido que a la “Cidade da Cultura” le pusieran un barreno y la echaran abajo, en lugar de intentar “reconducir el proyecto”). Y sobre todo, al final resultó que el “voto oculto” era para el PP: la "falta de sintonía con la calle" de la que hablé antes.

¿Vuelco? No, desplazamiento ligero (pero suficiente)

Pero no debemos llevarnos a engaño con la victoria de Feijoo: mirando los números, tampoco ha habido un vuelco acojonante en favor del PP. Simplemente ha pasado UN escaño del BNG al PP, e incluso los socialistas han subido en mi tierra de Ourense. De hecho, entre el PSdeG-PSOE y el BNG siguen sumando MÁS votos que el PP: la oposición cuenta con más respaldo electoral que el gobierno, caso que antes no se daba y que Feijoo debe tener en cuenta. Como decían en su momento Zapatero o Joan Laporta, “no estamos tan mal”.

La oposición de Feijoo ha sido inoperante hasta hace menos de un año y cuando se han puesto las pilas no lo ha hecho con propuestas, sino con la campaña garbancera de demagogia barata de la que tanto se ha hablado. Se dice en los medios que Feijoo ha ganado porque ha “renovado” el PP gallego, pero no es así. La “renovación” se ha limitado a “cambiar la jeta del que sale en los carteles electorales”; fuera de eso, en Ourense no se han renovado ni los calzoncillos (el feudo de Baltar sigue igual que hace cuatro años y que hace ocho), en Pontevedra continúa Louzán y si no están Cacharro ni Cuíña es porque al primero lo derrotaron en las urnas y el segundo falleció prematuramente. No ha sido la “renovación” lo que le ha dado la victoria (si acaso, la renovación la tendrá que hacer ahora). Y es por esto y lo anterior por lo que pienso que estas elecciones, más que ganarlas Feijoo, las han perdido Touriño y Quintana.

Muchos fanboys peperos están eufóricos pensando que han tomado Constantinopla, que “han arrasado” y que pueden hacer de su capa un sayo a partir de ahora. Se frotan las manos pensando en demoler minuciosamente toda la obra del Bipartito, con la idea de que “Galicia es suya” (“Galicia ha vuelto a su estado natural”, ha dicho Fraga, asumiendo que existe una especie de derecho divino del PP a gobernar Galicia – aunque Fraga ya está muy p’allá). Pero mucho se equivocará Feijoo si asume esas actitudes. Su discurso de investidura ha estado lleno de llamadas al consenso, ofertas de diálogo y el tópico de “ser presidente de todos”, pero eso es lo que dicen todos y está muy manido. Será cuando empiece a actuar cuando se pueda comprobar su actitud y si realmente quiere ser “presidente de todos los gallegos”, porque con mayoría absoluta, aún por los pelos, la tentación de imponer el rodillo (sobre todo en el PP) es muy fuerte.

(continuará)

domingo 1 de marzo de 2009

38, el número mágico

El 38 es el número mágico de estas elecciones en Galicia:

- 38 es el número de escaños que deben reunir entre PSdeG-PSOE y BNG para poder reeditar el bipartito y seguir gobernando Galicia.

- 38 es el porcentaje de gente que tiene que quedarse en casa y no votar para que el PP recupere el poder.

Dos maneras de entender la democracia.

(PD: ¿alguien sigue prefiriendo quedarse en casa?)

jueves 26 de febrero de 2009

Reflexiones para el domingo

Mañana se acaba la campaña electoral de las elecciones gallegas y aún no he hablado nada del tema (al menos aquí). Y como este es un tema del que al menos hay que hacer unos comentarios, aquí están. ¿Qué me ha parecido esta campaña electoral? Ya he vivido unas cuantas campañas gallegas y puedo asegurar que ésta ha sido, con diferencia, la más sucia que he visto nunca, por la parte que toca a la derecha.

Cuando en 2005 el PP fue desalojado de la Xunta, pensaron que todo había sido “un accidente” y que les bastaba con sentarse a hacer crucigramas mientras esperaban a que el bipartito se hundiera sólo. Pensaban que el PSOE y el BNG se liarían a hostias a los dos meses (había sucedido en otras ocasiones, como en el caso significativo del ayuntamiento de Vigo en 2004), o que la gestión del bipartito sería tan ruinosa que en un año las masas clamarían desesperadas y hambrientas por el regreso del PP, que arrasaría en las siguientes elecciones (las locales de 2007). En todo caso, creían que a lo más tardar en 2007 se adelantarían las elecciones y recuperarían la mayoría absoluta. Confiados en esas previsiones, se echaron a dormir la siesta.

Pero el caso es que las locales de 2007 no dieron el resultado que esperaban, sino que sus resultados, extrapolados a unas autonómicas, empeoraban la situación del PP (el resultado sería PP 35 escaños, PSOE 25 y BNG 15, frente al 37-25-13 de 2005), y además se quedaron sin ninguna alcaldía en las ciudades (perdieron Vigo, Ourense y Ferrol) y perdieron la Diputación de Lugo (y la de Pontevedra la salvaron por muy poco).

Esos resultados tenían su lógica: el bipartito estaba bastante mejor avenido de lo que ellos deseaban y además su política no resultó tan catastrófica como creían (y en cierto modo querían). En los años buenos Galicia creció incluso por encima de la media, y luego se ha visto menos afectada por la crisis, al menos en su fase inicial. Sí, en Galicia hay crisis y hay paro también, pero es donde menos ha crecido el desempleo. Si esto fuera el Levante, estaríamos bastante peor. El bipartito frenó la política de monocultivo del ladrillo (limitaron al máximo la construcción en la costa, por ejemplo), que el PP tanto promovía en Madrid y Valencia y que quería implantar en Galicia. El PP protestó, diciendo que eso nos iba a arruinar... hasta que estalló la burbuja y se vió que frenar a tiempo el crecimiento de la burbuja había sido lo más prudente: gracias a ello el golpe del parón en la construcción fue menos duro que en los “paraísos” del PP, porque la economía gallega era menos dependiente del ladrillo.

El resultado es que tras tres años y medio de bipartito, el PP se encontraba con que no tenía nada consistente que utilizar contra él en campaña. ¿De qué iban a hablar, de la crisis? ¿Del modelo económico? ¿De cuál, del que el PP patrocinaba y que acababa de hacer "¡catacrac!"?

Así que han recurrido al populismo más garbancero: el supuesto “despilfarro” de Touriño. La cosa arrancó de informaciones manipuladas: la PPrensa del Movimiento cogió la reforma de un edificio completo de la Xunta y trataron de colarla al público como que había sido “el despacho de Touriño”. Repartieron datos sobre gastos en coches... sin ponerlos en relación con lo que se gastaba con el PP, porque eso tiraría por tierra el supuesto “lujo y despilfarro”. Más recientemente han vuelto con el coche y la consigna “el coche de Touriño es más caro que el de Obama” (una pista: esa afirmación es falsa, pero han camuflado la mentira muy hábilmente: no han “inflado” el coste del coche de Touriño, sino que se han inventado el coste del coche de Obama, porque la Genral Motors no ha dado ese dato). O dicen que el bipartito tiene ¡355 coches oficiales! ¡escándalo!... cierto, si se incluyen TODOS los vehículos de trabajo de los funcionarios de la administración gallega, es decir, el parque móvil de la Xunta COMPLETO. Y repiten lo de la reforma de presidencia, a pesar de ya estar desmentido, pero troceando y disfrazando sus viejas mentiras como “nuevas revelaciones”: un día hablan de las mesas, otro de las sillas... Aquí tengo un link a un artículo, bien documentado, que desmonta esas manipulaciones. Y aquí hay muuucho más, todo muy jugoso. Touriño ha pecado de ingenuo al decidir "no entrar al trapo"; además, hay que señalar que todos esos costes son públicos y pueden ser consultados, no como antes... consultados y manipulados, claro.

Esta estúpida y pueril campaña sobre lo malvado y despilfarrador que es Touriño (una especie de Imelda Marcos que al parecer come todos los días con vajillas de porcelana Ming y cubiertos de oro, bebe en copas de cristal de Murano y caga en retretes de 12.000.000.000 de euros mientras el pueblo gallego se muere de hambre y piojos por las calles y bla bla bla), ha sido impulsada a todo trapo por la PPrensa del Movimiento, especialmente el ABC, principal agente de propaganda de la derecha en esta campaña. De hecho, esto ha sido LA CAMPAÑA de la derecha, una campaña sucia a más no poder y totalmente vacía de propuestas, porque poca cosa interesante hemos oído al PP, fuera de esto. Sería triste que el electorado tragara con esos cuentos y esa forma de entender la política.

Pero el PP ha hecho cosas incluso peores: no han dudado en romper consensos de décadas, como la política lingüística. El PP exige al bipartito que derogue leyes de normalización lingüística y uso del gallego ¡elaboradas y aprobadas por el propio PP en tiempos de Fraga! No sé si es por armar bronca, o por no perder votos ante UPyDance, o por seguir las instrucciones que llegan de Madrid, pero en el asunto de la lengua han llegado a dar pábulo a movimientos marginales (apenas un 20% de votantes del PP les apoya) contrarios al gallego (camuflados como “por la libertad lingüística”) que buscan dividir la sociedad gallega, que es bilingüe, en dos comunidades lingüísticas separadas: en lugar de que todos los niños estudien en castellano y gallego, quieren que haya clases y grupos separados que estudien sólo en castellano o sólo en gallego. De este tema, que es especialmente repugnante, ya hablé largo y tendido hace unos días. El PPdeG de Fraga nunca sembró la discordia a propósito de la lengua y trabajó por su normalización. Vale, algunos podrán argüir que lo hizo poco y mal, pero lo hizo. Sin embargo Núñez Feijóo ha dado un giro de 180 grados en el aspecto lingüístico y cultural, tomando el peor camino. El PP de Galicia de ahora es muy distinto del que hubo hasta 2005: es mucho peor.

Vamos, que lo que es una alternativa o un proyecto interesante, como que no lo tienen. No lo han ofrecido en cuatro años y no lo van a improvisar ahora. Pero las ideas las tienen muy claras: si Núñez Feijóo se convierte en Presidente de la Xunta lo primero que va a hacer es convertir Galicia en una trinchera contra ZP. Él mismo lo dijo: quiere ganar en Galicia como primer paso para "la reconquista" de España, y Rajoy pretende que Galicia sea un paso previo para llegar a la Moncloa. Y ya sabemos cómo se las gasta el PP en esos menesteres.

Yo no quiero una Xunta que bloquee las ayudas al alquiler del Ministerio de la Vivienda para joder a Zapatero, como hizo €$PP€ en Madrid.

No quiero una Xunta que juegue con la enseñanza dando Educación para la Ciudadanía en inglés para fastidiar a Zapatero, como hace Camps de Golf en Valencia.

Yo no quiero una Xunta que boicotee la aplicación de la Ley de Dependencia como hace €$PP€ en Madrid, para torpedear a Zapatero.

No quiero una Xunta que se dedique a poner trabas y buscar broncas con el gobierno central por sistema, poniendo en riesgo los acuerdos sobre el sistema de financiación o retrasando la construcción de infraestructuras necesaria, sólo por dar por saco a Zapatero.

Yo no quiero una Xunta cuyo objetivo sea “llevar a Rajoy a la Moncloa”: Galicia tiene otras prioridades.

En fin, no digo que el bipartito haya obrado milagros ni maravillas, pero desde luego lo ha hecho lo bastante bien como para seguir. Y si miramos la alternativa que hay enfrente, no tengo dudas.

lunes 23 de febrero de 2009

23 de Febrero de 1996

Cuando se cumple el 15º aniversario de aquella gloriosa jornada del 23 de Febrero de 1981, es el momento de echar la vista atrás y ver con la perspectiva de los años el inmenso valor de aquellos sucesos. Lo que hoy es España se lo debemos a la actuación decidida de un pequeño grupo de hombres que, sin temer el grave peligro que corrían sus vidas, pusieron la lealtad y el patriotismo por encima de todo.

Por ello es necesario situarse en el contexto de aquellos años y conocer la encrucijada en la que se hallaba España, para mejor comprender la trascendencia de aquél día.

Transición al caos: 1975-1981

En Febrero de 1981 la situación de España era insostenible. La “Transición Democrática”, el experimento iniciado por Juan Carlos de Borbón (el “Rey Perjuro”), con la colaboración de elementos reformistas del Régimen y los opositores, había llevado a España al borde del colapso: el terrorismo, los desórdenes públicos, el separatismo, las ofensas a la Iglesia y al Ejército habían devuelto a la nación a los aciagos tiempos de 1936.

Tras la muerte del Caudillo Franco, su heredero designado Juan Carlos I había trabajado sin descanso por desmontar la España del Generalísimo. Comenzando con un tímido “aperturismo” y bajo el disfraz de adaptar el Franquismo a los nuevos tiempos, poco a poco el Rey se aproximó a los sectores subversivos cuyo objetivo era arrebatar la Victoria a la España de Franco y abrirla al comunismo. Juan Carlos pronto se deshizo del Presidente de Gobierno Don Carlos Arias Navarro, patriota sin tacha que constituía el principal obstáculo para sus planes. Lo reemplazó con un político joven, ambicioso y sin escrúpulos, Adolfo Suárez, que en estrecha colaboración con comunistas y separatistas planeó la implantación en España de una democracia partitocrática y un sistema de “autonomías” que disminuyera el poder del gobierno para darlo a gobiernos “autonómicos” controlados por los grupos separatistas.

Suárez, de acuerdo con el Rey, legalizó el Partido Comunista, permitió toda clase de partidos (incluidos los pro-terroristas y los separatistas), abrió España al regreso de los expatriados subversivos (permitiendo el regreso impune de dirigentes comunistas como Carrillo y la Pasionaria, o separatistas como Tarradellas), estableció gobiernos “autonómicos” en Cataluña y las Vascongadas y disolvió el Movimiento Nacional.

Apenas un año y medio tras la muerte de Franco, Juan Carlos y Suárez culminaron sus planes con una “Ley de la Reforma Política”, que desmantelaba la arquitectura institucional del Franquismo. Se convocaron unas elecciones donde se permitió participar a terroristas, comunistas e independentistas varios. A través de la manipulación electoral organizada desde la Presidencia del Gobierno, Suárez ganó todos los referendums necesarios y formó un Congreso de los Diputados, en sustitución de las Cortes, donde marginó a las fuerzas nacionales, para dar paso a toda clase de movimientos antiespañoles. Este Congreso elaboró la Constitución de 1978, marxista y disgregadora, obra cumbre del “Juancarlismo”.

Mientras tanto, España se hundía en una terrible crisis económica, que llevó al paro a millones de españoles. La delincuencia y los conflictos sociales, especialmente las huelgas y las manifestaciones violentas en la calle, convenientemente fomentados por los sindicatos rojos (también legalizados por Suárez) deterioraron el orden público hasta extremos no vistos desde 1936. A esto se unía el terrorismo de la extrema izquierda (GRAPO, ETA, CAAC…) que mataba casi a diario a agentes del orden y militares.

El gobierno, en lugar de defender a los que defendían España, daba concesiones a esos grupos terroristas, con el pretexto de la “democracia” y la “libertad”. El separatismo no sólo era tolerado, sino que incluso el gobierno Suárez lo fomentaba activamente, siguiendo la Constitución del 78: no contentos con autorizar la instauración de gobiernos separados en Cataluña y las Vascongadas, incluso la apacible región de Galicia se vio literalmente empujada a un “régimen autonómico”, a través de un referéndum en el que ganó el “sí” a la autonomía en medio de la indiferencia general (de hecho, sólo un 20% de los gallegos apoyaron aquel experimento).

Los planes de “democratización” no respetaron nada, ni siquiera la moral ni las buenas costumbres. La inmoralidad se apoderó de las calles: se suprimió la censura inundando España de pornografía; la familia fue humillada y abandonada mientras invertidos y depravados campaban a sus anchas, entre continuas ofensas a la Religión y la Iglesia. Incluso el gobierno puso en marcha planes para implantar en España el divorcio, y hasta el aborto estaba entre los proyectos que algunas organizaciones, toleradas por el gobierno, propugnaban sin recato.

Las humillaciones permanentes al Ejército, la Bandera, la Religión y la Patria durante aquellos duros años trajeron recuerdos de otra época negra de España, aquella que entre 1931 y 1936 había llevado a nuestro país al borde de la ruptura y el colapso. En apenas 5 años, la España de Patria, Justicia, Trabajo y Familia construida con tanto esfuerzo por Franco y los mártires de la Cruzada había sido prácticamente destruida por un grupo de políticos antipatriotas y corruptos, guiados por el resentimiento y la ambición.

Y una vez más, fue necesario que las Fuerzas Armadas, como guardianas de las esencias amenazadas de la Patria, intervinieran para restaurar el orden y la dignidad de España. Cuarenta y cinco años después, de nuevo un grupo de militares patriotas, aliado con las fuerzas nacionales que resistían el empuje de la anti-España, recordó a las nuevas generaciones el significado del 18 de Julio y lo renovó con el glorioso Segundo Alzamiento del 23 de Febrero de 1981.

23 de Febrero de 1981: España resurge

Finalmente llegó la jornada decisiva. En una operación brillante, el entonces teniente coronel Antonio Tejero logró capturar a todo el gobierno y todos los diputados en el Congreso, cuando se votaba la investidura del sucesor de Suárez. En una actuación rápida y decidida, el Capitán General Jaime Milans del Bosch se hizo con el control de la situación publicando un bando de guerra desde su región militar de Valencia; tras unos instantes de confusión fue imitado por los Capitanes Generales de las restantes regiones. Madrid quedó asegurado con el despliegue de la División Acorazada Brunete, con lo que se consumó, de una manera magistral, el golpe de mano necesario para devolver a España al buen camino.

Pero las cosas tardaron aún unos días en aclararse. El entonces Rey Juan Carlos mantuvo una actitud muy dudosa, a pesar de que su nombre, como monarca designado por el propio Franco, había sido invocado en el pronunciamiento. Más tarde se supo que había intentado frenar la acción de las Fuerzas Armadas, tramando una verdadera batalla entre la Policía y la Guardia Civil para recuperar el Congreso (que hubiera ensangrentado Madrid con consecuencias imprevisibles), o incluso pidiendo la intervención de potencias extranjeras. Un hombre de su confianza, el General Alfonso Armada, asumió las riendas, pretendiendo formar un gobierno de concentración presidido por él y formado con políticos de todos los partidos, incluso del comunista.

Sin embargo, este cambalache no era aceptable para los Hombres del 23 de Febrero: las intenciones de Armada y el Rey eran volver al sistema de la Constitución del 78 cuanto antes, algo que los patriotas no podían aceptar. Así que tras unos días el “Gobierno de Concentración” de Armada fue destituido y reemplazado por una Junta Militar presidida por el Capitán General Milans del Bosch. El Rey Juan Carlos intentó un último movimiento, tratando de captar el apoyo de algunos generales para un contragolpe contra la Junta, pero sus intentos fueron abortados y la Junta le puso bajo arresto domiciliario, antes de destituirlo y enviarlo al exilio unos meses después. El reinado del “Rey Perjuro” concluía tras casi cinco años y medio de caos.

La Junta Militar constituida en Marzo del 81 inició la ardua tarea de restablecer el orden en aquella España que se deshacía a jirones: la Constitución de 1978 fue suspendida (al igual que, huelga decirlo, los “estatutos de autonomía” separatistas de Cataluña y las Vascongadas) y se declaró estado de guerra en todo el territorio nacional para restablecer el orden público. Se recurrió al ejército para devolver la paz a las Vascongadas, Barcelona, algunas ciudades de Andalucía y otros centros de la subversión marxista y separatista. No se hizo sin sacrificios: la rebelión de los elementos subversivos llenó muchas calles de barricadas y los tanques tuvieron que ser desplegados: en Barcelona los rebeldes sólo se rindieron tras el bombardeo con artillería del Palacio de la Generalidad, donde se habían refugiado. En los alrededores de Bilbao se vivieron verdaderas batallas campales y muchos edificios sufrieron serios daños. En varias zonas del país los terroristas se echaron al monte reviviendo durante semanas los infames “maquis” de la posguerra.

Fue necesaria la reclusión de numerosos elementos subversivos por todo el país, hasta el punto de que hubo que habilitar varios estadios como centros de detención. Sin embargo, son falsas las calumnias que continuamente repiten los expatriados del “Contubernio de Londres” y otros difamadores a su servicio, hablando de torturas y desapariciones de miles de presos. El “proceso de estabilización nacional” fue una operación de cirugía mayor practicada por cirujanos de hierro en el cuerpo de la Nación, pero a pesar de la propaganda antiespañola, sólo los enemigos de España fueron extirpados.

La mano dura aplicada por la Junta Militar devolvió el orden y la seguridad a los españoles. Sin reparar en medios policiales y militares, la Junta derrotó a los grupos terroristas y subversivos. El GRAPO desapareció sin dejar rastro, de manera casi milagrosa; ETA llevó su lucha a niveles de guerrilla urbana y de monte, reforzada por miles de separatistas reclutados tras el 23 de Febrero; situaciones semejantes se vieron en Cataluña, Andalucía, Canarias y Galicia. Tras una auténtica campaña de limpieza que recordaba a las heroica Cruzada del 36, el ejército acabó con los terroristas y restableció el orden. Aunque desde entonces la subversión terrorista instigada por agentes extranjeros ha rebrotado continuamente, la política de contundencia del gobierno nacional, recurriendo ampliamente al ejército y los estados de excepción, ha mantenido bajo control a los terroristas en todas las ocasiones.

La economía fue también reparada por la Junta presidida por Milans. Con el asesoramiento de especialistas económicos norteamericanos, siguiendo el ejemplo de Pinochet en Chile, se implantaron reformas decisivas en la liberalización de la economía. A pesar de los altos niveles de paro heredados de la “Transición”, el nuevo “estado de obras” y el orden social restaurados tras el 23 de Febrero (junto con las ayudas norteamericanas) permitieron el crecimiento de la empresas y de la economía española. La Junta Militar desterró los usos de la “Transición”: los numerosos “políticos” que vivían de hablar con palabras huecas sobre “democracia” y “libertad”, sin dar soluciones y enriqueciéndose con el trabajo de los españoles mientras éstos se empobrecían, pronto se convirtieron en cosa del pasado.

Reconstruyendo la nueva España

Tras el “proceso de estabilización nacional” ejecutado por la Junta Militar y una vez limpiada España de elementos subversivos, comenzó la tarea de construir el nuevo régimen, continuador del de Franco, pero adaptado a los nuevos tiempos. Rechazando las tentaciones del sistema partitocrático del 78 y recogiendo lo mejor del Franquismo y la mejor tradición española, se acometieron las reformas necesarias, sin apartarse del Espíritu del 18 de Julio y los Principios Fundamentales, traicionados por el Rey Perjuro y su camarilla.

Tras derogar la Constitución del 78 y la Ley para la Reforma Política del 77, se restauraron las viejas Leyes Fundamentales, tras ser reformadas y refundidas en el Fuero Nacional de 1984. La reforma más profunda afectó a las Cortes: el antiguo tercio de cabezas de familia fue transformado en la Cámara de los Procuradores, un parlamento de 400 miembros elegidos por mayoría en otros tantos distritos uninominales. Se creó así un verdadero parlamento democrático, dependiente únicamente de los españoles, a diferencia del engendro de Suárez, que no era sino un instrumento de los partidos y que con su sistema proporcional hacía ingobernable el país. Los demás procuradores, junto con el antiguo Consejo Nacional del Movimiento, constituyeron la cámara alta, el Consejo Nacional, representación orgánica de la nación española.

Este sistema ha conseguido crear, sobre las bases creadas por Franco, una democracia auténtica y estable, inspirada en el sistema del “turno pacifico de partidos” de la Restauración (establecido por Cánovas del Castillo hace un siglo). La ley prohíbe la existencia de partidos que promuevan la ruptura de la unidad nacional o la subversión del orden social, lo que garantiza una democracia honesta y segura, la “democracia dentro de un orden” en una España unida y unitaria, en contraste con el caos de la “transición” juancarlista.

El sistema electoral ha favorecido el nacimiento de dos partidos nacionales, la Alianza Nacional Española (ANE), a la derecha, y la Unión Social Española (USE), a la izquierda. Desde 1984, los gobiernos firmes de la ANE encabezados por el Presidente del Gobierno Blas Piñar, y la leal oposición de la USE, han garantizado la estabilidad de España, sobre una serie de consensos básicos: España, orden, familia, trabajo, unidad…

Aunque desde el extranjero se calumnia al régimen hablando de manipulación electoral y destacando los altos niveles de abstención, esto último no es sino una prueba de la extraordinaria placidez de nuestro sistema, en el que los ciudadanos pueden despreocuparse de la política sabiendo que su seguridad y prosperidad están garantizadas. Felizmente, las veleidades marxistas y separatistas han quedado felizmente desterradas de la política española, mientras España progresa. Aunque esas opciones ilegales florecen en partidos clandestinos, la eficacia de las fuerzas del orden mantiene a raya a la subversión.

De acuerdo con el legado de Franco, España mantuvo su forma de Reino, pero los juristas y los Hombres del 23 de Febrero se enfrentaron a la mayor dificultad a la hora de dar un Rey digno a España, después de la malhadada experiencia del perjuro Juan Carlos. Descartados los Borbones, se abrió paso con fuerza la opción de entronizar a la dinastía de Franco, que en vida, con su natural modestia, había declinado la Corona. Las normas de sucesión, tanto aplicadas a Alfonso XIII como al Caudillo, señalaban a la pareja formada por la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiu, y el Duque de Cádiz Alfonso de Borbón: en su hijo mayor Francisco reunía la legitimidad de la dinastía histórica y la legitimidad de la Cruzada. Con un gran apoyo y entusiasmo popular, la Junta Militar coronó en 1984, como nuevo Rey de España, a Francisco II de Franco y Borbón, ante una emocionada Doña Carmen Polo. Como homenaje al Caudillo y símbolo de continuidad, sus apellidos fueron modificados y tomó el numeral de Francisco “segundo”, reservando el Primero al Generalísimo.

Francisco II contaba en 1984 con 12 años, lo que hizo necesaria una Regencia que asumiera la Jefatura del Estado hasta que, de acuerdo con el Fuero Nacional (que recoge lo establecido por la Ley de Sucesión de Franco), el Rey cumpla los 30 años, acontecimiento previsto para el año 2002. Desde 1984, el Regente Jaime Milans del Bosch ha conducido España con firmeza y pericia incontestables, emulando al Caudillo y preservando su legado.

España ante el escenario internacional

Desde el primer momento la España del 23 de febrero se encontró con dificultades en el orden internacional. Aunque los Estados Unidos y el Vaticano reconocieron y respaldaron desde el primer momento a la Junta Militar, el Segundo Alzamiento fue condenado por el Reino Unido y los demás estados de la Comunidad Europea, que dieron la espalda a España como represalia. Por el contrario, España gozó del respaldo casi unánime de las naciones hermanas de Hispanoamérica, destacando el apoyo de Chile y Argentina, cuya situación era tan semejante a la nuestra y donde las Fuerzas Armadas también se esforzaban en erradicar la amenaza marxista.

El gobierno británico acogió al ex rey Juan Carlos, el ex presidente Suárez y gran número de sus partidarios, y desde entonces ha encabezado la oposición a España, promoviendo inicialmente el boicot al Mundial de Fútbol del 82 y llegando a vetar el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea en las ampliaciones de 1986 (Portugal) y en la más reciente de 1995. La hostilidad británica no sólo se debe a las intrigas de Juan Carlos: Gran Bretaña no soporta la firme e inflexible reclamación sobre Gibraltar que España ha mantenido todos estos años (reclamación que estaba siendo olvidada durante la “Transición”), y el apoyo a nuestra nación hermana, Argentina, en su justa reclamación de las Malvinas en 1982 (España estuvo a punto de intervenir en auxilio de Argentina, pero la mediación papal frenó la guerra que los ingleses promovían).

La autodenominada “Plataforma Democrática”, una logia de traidores presidida por el ex rey y formada por los dirigentes de los antiguos partidos de la “Transición” (Suárez, González, Guerra, Pujol, Garaicoechea…), ha maquinado sin descanso desde hace 15 años para vengarse de España, desprestigiando nuestro Régimen y calumniándolo con absurdas acusaciones. El “Contubernio de Londres”, financiado de forma oscura y dirigido por intereses aún más oscuros, se ha empeñado en aislar España con peregrinas denuncias sobre “falta de democracia”, “falta de libertad”, “violaciones de los derechos humanos” y disparatadas y fantasiosas historias sobre torturas y desapariciones. Sus maquinaciones han logrado cierto eco en la CEE, pero cada vez son más ignorados por las naciones de peso y pronto terminarán en el rincón de la historia.

Prueba de nuestro creciente prestigio en el mundo, a pesar de las maquinaciones de los expatriados, son las numerosas visitas de Su Santidad del Papa Juan Pablo II, la firme alianza con los EEUU, la gran Exposición Iberoamericana de 1992 (por el Quinto Centenario del Descubrimiento de América) o, ese mismo año, la gran victoria de nuestra selección nacional de fútbol, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 1992.

Pero sobre todo, España ha establecido un sólido vínculo trasatlántico: tras el espaldarazo de la Administración Reagan al 23 de Febrero, España se ha convertido en un privilegiado aliado de los Estados Unidos en su defensa de Occidente ante la amenaza bolchevique. La alianza con EEUU ha sido el eje de la política exterior española, a pesar del rechazo europeo. El gran triunfo de España ha llegado con la caída del régimen soviético y el bloque comunista, victoria final de la firme defensa española contra el marxismo, iniciada por el Caudillo Franco el 18 de Julio de 1936. Por desgracia, Franco no pudo vivir para contemplarlo, pero las imágenes del derribo del Muro de Berlín fueron su mejor homenaje póstumo.

Mirando al Siglo XXI

A pesar de las dificultades económicas, a pesar del aislamiento al que nos someten desde Europa, a pesar de la subversión terrorista de los separatismos vasco, catalán, gallego, canario y andaluz, a pesar de los intentos desestabilizadores de grupos marxistas interiores, España ha conseguido unión y prosperidad y encara el siglo XXI segura de sí misma y orgullosa de su presente y su pasado. Superada la crisis de los 80 y recuperado el prestigio del país, las expectativas no pueden ser más halagüeñas.

En este año de 1996 se vislumbran importantes cambios: el Presidente Piñar ha anunciado su intención de retirarse antes del verano, mientras que se plantea también la posibilidad de la sucesión del Regente Milans del Bosch, ya con 84 años. Como nuevo Regente se apunta al Héroe del 23 de Febrero, el General Antonio Tejero, mientras que una nueva generación de políticos tomará con toda seguridad el relevo del Presidente. Otro asunto de vital trascendencia en estos días es el futuro matrimonio de nuestro joven Rey de 24 años, Francisco II, que garantizará la continuidad de la Casa de Franco y el futuro de nuestro régimen.

El nuevo escenario internacional que se ha abierto plantea numerosos interrogantes: la caída del bloque soviético y el cambio de administración en los EEUU (del republicano Bush al demócrata Clinton) obligan a replantear el papel de España. El tema más candente de nuestras relaciones exteriores, la cuestión de Gibraltar, continúa estancado ante la intransigencia del Reino Unido. Sin embargo, la sólida y leal alianza de nuestro país con los EEUU abre la posibilidad a una reintegración del peñón a España dentro de pocos años. La inminente devolución de Hong-Kong a China prevista para 1997 es un ejemplo a imitar.

Estamos en una época de importantes conmemoraciones: el pasado 20 de Noviembre recordamos el 20 aniversario del invicto Caudillo Francisco Franco, estos días conmemoramos los 15 años desde la gran jornada del 23 de Febrero de 1981 y el próximo 18 de Julio se cumplirán 60 años del Alzamiento y la Cruzada del 36. Echando la vista atrás, vemos lo que pudo haber sido España, un país roto, arruinado, hundido en el caos y la violencia… y hoy sabemos que España no sucumbió, que España renació el 23 de Febrero de 1981 y que esa España Triunfal sigue viva. Por muchos años.

(artículo publicado en el suplemento “El Alcázar Semanal”, el sábado 24 de Febrero de 1996, en un universo paralelo)

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó